dissabte, 11 de juny de 2011

Sábado 11 de Junio: Investidura Alcaldesa

Llegaban indignados e indignadas como si del aviso de una tormenta que quiere limpiar la contaminación se tratara… gota a gota, persona a persona se iba empezando a juntar el grupo de individuos que han dado forma, color y rostro a todos y todas las indignadas de Rubí.

La biblioteca ha sido el escenario principal. Políticos y políticas llenaban la sala mientras en la puerta una multitud de cazos y cazuelas tocaban el son de la libertad de expresión y la crítica. Gritaban, con ruido, a todas las injusticias vividas y por vivir en nuestra ciudad dormitorio, que no dormida y cada vez más despierta. La indignación se transformaba en claxon por las calles colindantes y la suma de gotitas de agua gritaba con la fuerza de un tsunami a la contaminación que asfixia nuestras vidas en cuestión de derechos y libertades.

Tres horas sin tregua que toma sus máximos decibelios al llegar quién debería representarnos según las leyes. Cesa el ruido para dar paso a la palabra del pueblo, se lee el manifiesto creado por y para todas y todos; se nos da eco en las ondas, el pueblo nos escucha y a la vez se escucha a sí mismo. No se censura la noticia referente a la posible imputación de la alcaldesa por falsificación de facturas. Lo público es público, por lo tanto, de todos y todas los que cacerola en mano han reivindicado sus derechos durante una mañana de tormenta para muchos y de júbilo y fuerza para el resto. Alguien no indignado  intenta cerrar una puerta y el ruido crece. La tensión aumenta. La fuerza de seguridad interviene evitando lo que todos querían evitar. El diálogo triunfa.

La tormenta ruge y la líder del partido más votado intenta marcharse por otra puerta; los y las indignadas corren buscando esa salida, finalmente se vuelve a la puerta principal. Se abre camino a la recién renombrada alcaldesa al grito de “no hay pan para tanto chorizo”. Ladrona y choriza son palabras que resuenan en el teatro improvisado. Se une a los insultos la distinguida alcaldesa, y pierde el respeto a los indignados e indignadas, se crispa el ambiente, la tormenta suena más que nunca. Se ve una lengua burlona ante los ojos indignados y ahora también desorbitados; se ve una mano con gesto descortés que todos conocemos por demás. La indignación se suma a la incredulidad por la situación.

La indignación se reparte por las calles de nuestra ciudad. La lucha es necesaria, nos separamos hoy, volveremos a la lucha esta semana, este mes, este año…hasta que los cambios no sean ideas, sino hechos.  

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